24mayo
2021

Los hongos, las setas y el EGO

La analogía que me voló los tapones y me hizo un apasionado de la relación entre biología y espiritualidad.

Nuestras exploraciones en el bosque me pusieron en contacto con los hongos y la ciencia que los estudia: la micología. Estudiarla me ayudó a salir de una de las confusiones de novato más comunes: la diferencia entre hongo y seta.

Diferencia entre hongo y seta

Presentes en toda la tierra y aspectos de la vida humana, los hongos son seres tan diferentes a todo los demás que conforman su propio reino; junto a bacterias y virus, son responsables de gran parte de los procesos que permiten la vida de todos nosotros.

Muchos hongos están formados por dos partes: una invisible llamada micelio, que crece por debajo de la tierra. La otra parte, la visible, la que apreciamos, la que comemos, es la seta.

El micelio necesita calor y humedad para crecer y extenderse hasta por varios kilómetros; cuando cambia la temperatura u otras condiciones ambientales, el hongo activa el mecanismo que da origen a la seta para expandirse y así, garantizar su supervivencia.

Aunque sean el centro de nuestra atención, la seta es sólo parte de un proceso más grande cuyo protagonista es el hongo.

El hongo se ve y funciona, literalmente como las neuronas de tu cerebro, conectando no sólo a hongos de la misma especie sino a muchas otras especies distintas, animales y vegetales para propiciar una de las relaciones simbióticas más importantes del mundo: el intercambio de nutrientes e información que permiten al bosque funcionar como un gran ser vivo, generador, procesador y anfitrión de la vida de otras especies;  es decir: un holobionte.

En mi eterna búsqueda del entendimiento de la naturaleza del ego, se me ocurrió una analogía que podría serte útil:

Cuando se trata de pensar en nosotros mismos, nos vemos como setas... pero ... ¿Y si fuéramos el hongo?.

Pensamos que aunque nos parecemos tanto, somos diferentes; pensamos que esa diferencia es fundamental y que es ella lo que nos define; pensamos que nuestra misión de vida se limita a gestionar nuestra existencia hasta que acaba... y ya. Pensamos que a pesar de vivir amontonados en colonias y compartir tantas cosas, estamos separados.

¡Piensa de nuevo!

La triste vida de una seta solitaria

¿Has visto las setas crecer? ¡su existencia es tan efímera!, su función es simplemente esporar para luego descomponerse tan rápido como crecieron. ¡Así, la vida no tiene sentido!, o si lo tiene, es producto de un gran chiste cruel.

El problema con creerse la seta es que las cuentas no cuadran: al tratar de definir nuestras vidas como eventos únicos y desconectados, no logramos explicar los enigmas fundamentales de la humanidad:

  • ¿Por qué nos parecemos tanto?
  • ¿Por qué copiamos tantas características emocionales de nuestros padres y familiares?
  • ¿Por qué funcionamos diferente cuando estamos en grupo?
  • ¿Cómo funciona realmente la comunicación?
  • ¿Por qué nuestros sueños son como son?
  • ¿Qué es el inconsciente colectivo?

Imagina que eres algo más 

Si bien esa manifestación física y temporal a la que llamas "yo" podría compararse a una seta, la analogía tiene raíces muchísimo más profundas y extendidas: la naturaleza neuronal de ambos nos hace estar íntima y fundamentalmente conectados a los demás individuos de nuestra especie, al micelio mismo (que en nuestra analogía sería la humanidad) ¡y también a otras especies! 

Es esa conexión lo que le da sentido a tu existencia, es imposible concebir una cosa como independiente y separada de la otra:

  • La seta del hongo
  • El nodo de la red
  • Tu individualidad de la de los demás
  • La individualiad de la comunidad

Es impráctico y absurdo vivir toda una vida solo para "esporar" y ya. ¿VERDAD? El sentido de la existencia aparece sólo cuando ves el gran cuadro.

Entonces... 

Qué tal si piensas en ti como el micelio y no como una "seta solitaria"?

Cada seta es una expresión distinta de una misma intención: como seta, tu función primordial es contribuir al crecimiento y desarrollo de toda la red con tus experiencias emociones y aprendizajes.

No tienes que hacer nada para cumplir esa función, tu mera existencia lo es.

Si bien cada especie tiene una función y características distintas, cada individuo nutre y se nutre de los demás de forma simultánea, instantánea y auto regulada. Cada individuo toma lo que necesita de otros y aporta lo que a otros le falta, igual pasa entre especies.

Cuando te permites conocer profundamente a otro ser vivo, sea cual sea su especie, conectándote con su origen, su función, su viaje evolutivo y los dramas que le acompañan, tienes el poder de nutrirte y apropiarte de su aprendizaje de vida, integrando lo necesario a la tuya propia.

Cada uno de tus amigos, conocidos y familiares vivirán experiencias que a ti no te van a tocar y resolverán sus retos de formas que ni te puedes imaginar; pero que sí puedes aprovecharlas.

Así como cada seta de un micelio espora en un lugar diferente y le ocurren cosas distintas (a una se la come un conejo, otra se pudre sola y otra para en la mesa de un restaurant), cada una de tus conexiones representa una versión de una tu misma humanidad a la que simplemente le tocó transitar otro camino.

Cuando aprendes a integrar el viaje del otro a tu vida, adquieres una sabiduría imposible de lograr de otras formas y que te permitirá, como mínimo, afrontar los retos de tu vida de una forma mucho más eficiente,  y ¿como máximo? imagínatelo tu.

Lo curioso es que solamente nos rodeamos de aquellos que tienen piezas importantes para completar nuestro rompecabezas... Y lo terminamos armando! por las buenas o por las malas.

...Y entonces ya no ves al otro como tan extraño, tan ajeno, tan desagradable. 

¿Qué gano pensando de esta forma?

Para mi, esta forma de pensar es muchísimo más reveladora; es la puerta al fin de las confrontaciones, malestares y frustraciones producto de toda una vida de persecución infinita de grandeza y abundancia individual.

"Conectarse a la red" es aprender a deshacer, aunque sea temporalmente, los límites mentales y emocionales entre tú y los demás. Mientras más intensa y "limpia" sea tu conexión, mejor te aprovecharás de la información que generan los demás: replicando emociones, usando sus vivencias como referencia y sus consecuencias como ejemplo.

De forma automática, tu también generas el mismo tipo de "nutrientes" para tus vecinos; eres sin embargo, responsable de la información que generas y cómo usas lo que te llega. es aquí donde los humanos nos diferenciamos de las setas; tenemos elección.

Si bien es cierto que mientras más das, mejor te haces en aprovechar lo que recibes, tú decides cuan fino, detallado y eficiente será tu forma de nutrirte de ese flujo infinito de información que provee la red. Puedes pasar la vida entera aprendiendo a decodificar, detallar, deconstruir y aprovechar la información que te llega de la red.

La conexión es parte fundamental de tu existencia, Más que tener, hacer, sentir o comer, nuestro trabajo y talento es conectarnos. Más que ganar más, comer más y ocupar más espacio, nuestra verdadera misión como humanidad es refinar la experiencia y maximizar el provecho.

La colaboración también lo es: no solo colaboramos de muchas formas con otras especies sino que nuestra vida misma es imposible sin su presencia, incluso la de virus y bacterias; quizás sea un buen momento para repensar lo que has aprendido al respecto en la TV.

Todas las emociones a las que llamas VIDA provienen de tu capacidad de conexión y cooperación.

Cuando ves a la gente y a los otros seres vivos como parte de tu red, tienes acceso a una forma de amor similar a la forma en la que un ecosistema genera vida para sus integrantes, más elevada que el apego egoísta a que estamos acostumbrados. 

Este asombroso fenómeno no se limita a las conexiones entre humanos; si refinas tu "antena" lo suficiente y aprendes a entender sus programaciones, su función en el ecosistema y las emociones que generan, aprenderás a conectarte de la misma manera con otras especies : animales, vegetales, virus y por supuesto... hongos ¡Hay tanto que aprender!.

CADA especie que conoces tiene un mensaje que al comprenderlo, te hará evolucionar de una forma imposible para quién se siente aislado. 

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