25noviembre
2020

Un sueño dentro de un sueño

Te cuento el sueño que me hizo despertar

Soñé que estaba acostado en el bosque cerca de casa, cosa que suelo hacer.

En mi sueño, estaba haciendo lo que siempre hago: Meditando con los ojos abiertos, veía las figuras que mi pareidolia me regalaba entre las copas de los árboles; a medida que se hacía de noche y solo veía siluetas, las historias dibujadas entre las hojas, me llevaron a buscar su origen y mi atención se fue derivando a los árboles; pude detallar sus siluetas y estudiar la forma en la que se ramificaban.

Mientras más les detallaba, más similitudes veía entre sus formas y yo: mis emociones, ideas, acciones, proyectos. La similitud comenzó a crecer: también se parecía a mi familia, a las sociedades, a las células de mi cuerpo. Terminé entendiendo la geometría de los árboles como la descripción de TODO LO QUE VIVE.

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Logré ver a los árboles como seres, con la misma identidad y dignidad que cualquier otra persona; luego esa percepción se extendió a todas las formas de vida: viruses, vegetales y animales) ; pude entonces ver el lugar en el que  yacía como a una  gran super comunidad viviente de las cuales todos los presentes éramos parientes cercanos, MUY cercanos.

Logré entender en un instante como esa comunidad era una gran inteligencia que sostenía un equilibrio profundamente complejo, evolucionado y delicado; mucho más allá de lo que los humanos podemos crear.

Entendí lo que los nativos en la película AVATAR sentían por su bosque; para ellos (y ahora para mi), ese bosque era una persona, un familiar y merecía el mismo respeto que tu ser más querido, que la vida misma.

Mi percepción de lo que es "la naturaleza" cambiaría para siempre; también entendí que la mayoría de la gente en la ciudad no lo siente así, ni siquiera se acercan a darse cuenta de todas las atrocidades que cometemos día a día.

Entendí cómo esa geometría viva, fractal, logarítmica, interconectada y aparentemente caótica se contrastaba fuertemente con la geometría que hemos inventado, la de la ciudad, la del progreso: homogénea, aritmética, repetitiva, segmentada, modular.

Entendí en mi sueño, que hemos (sociedades, gobiernos, corporaciones) estado  intentando dar vida a una entidad sustituta a base de imitar (pobremente) robar, abusar y exterminar a la entidad original (madre), eso que distantemente muchos llamamos "naturaleza", para luego asumir el mérito y los beneficios como propios, fantaseando con haberlo suplantado al mismo tiempo que dependemos negligente de él, creyéndonos superiores e independientes.

- Hemos estado parasitando al planeta -  (una idea persistente que mantengo desde 1992)

En mi sueño, a los árboles, eso no importaba;  el paradigma original (la naturaleza) abarca todo y prevalece por sobre cualquier intento de usurpación y abuso.

Más que eso, entendí que  mi incomodidad era que yo pensaba que el único paradigma que existía era el de la ciudad; ahora que entendí que inconscientemente había estado buscando conectar con el paradigma madre, toda una vida de desavenencias encajaron en su lugar.

- Tu no perteneces a la ciudad, somos tus parientes  - me decían sin hablar, esos árboles bajo los cuales estaba yo acostado.

Progresivamente comencé a entender y a darle sentido a TODO lo que me ha identificado en la vida:  

  • Profundo respeto, amor y confianza con los animales y los parajes naturales
  • El gusto por las escenas de bosques frondosos y la gran emoción que sentía en la escena donde los ENTS dominaban a Saruman en  el Señor de los Anillos III
  • Mi tendencia a enfermar poco 
  • Mi gran rechazo a la industria farmacéutica y la falsa salud con la que engañaron hasta a los más inteligentes
  • Mi gran rechazo al consumismo, contaminación y materialismo típico de la gente de las ciudades.

Del sueño desperté llorando; entender que ellos han estado siempre cerca de mi, dándolo todo y pidiendo nada; fuente de paz y sabiduría esperando a que despertada y les reconociera.

Lloré al verme tan ignorante: había estado tratando a mi familia como cosas (lugares, herramientas, comida, enfermedades, mascotas, esclavos), me había estado  aprovechando de ellas, quitando todo y dando nada, como hacemos en las ciudades.

La sensación fue la misma que creo que se tiene cuando has sido alejado de tu verdadera familia toda tu vida y luego regresas a ella. 

Había vivido toda mi vida en una ciudad gobernada por un paradigma urbano / parasitario, rodeado de personas que nunca se habían cuestionado esa dualidad. ¿Cómo iba a darme cuenta?

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